Antes de automatizar, dibuja el proceso.
Cinco preguntas para entender qué ocurre hoy y qué necesitas mejorar mañana.
Automatizar una tarea empieza por describirla. Un esquema sencillo puede ayudarnos a descubrir pasos duplicados, decisiones que nadie ha documentado o información que llega demasiado tarde.
1. ¿Qué pone en marcha el trabajo?
Identifica el inicio: un pedido, un correo, una fecha o una solicitud. Anota qué información debe existir en ese momento.
2. ¿Quién hace cada paso?
Escribe las tareas en orden y asigna un responsable a cada una. Incluye las revisiones y las esperas, no solo las acciones dentro del ERP.
3. ¿Dónde se toman decisiones?
Una aprobación o una comprobación de datos puede cambiar el recorrido. Documenta la regla y quién resuelve los casos que no encajan.
4. ¿Qué ocurre cuando algo falla?
Piensa en un dato ausente, un documento repetido o una respuesta que no llega. Define cómo se detecta el problema y quién debe actuar.
5. ¿Cómo sabrás que has mejorado?
Elige una medida que tenga sentido: tiempo dedicado, correcciones necesarias o tareas pendientes. Registra una referencia antes de cambiar el proceso.
Una plantilla para empezar
| Paso | Responsable | Información necesaria | Resultado |
|---|---|---|---|
| Recibir la solicitud | Por definir | Datos de la petición | Solicitud registrada |
| Revisar | Por definir | Solicitud completa | Aprobación o corrección |
| Ejecutar y cerrar | Por definir | Solicitud aprobada | Resultado confirmado |
Completa este esquema con un caso real. Después podrás decidir qué parte merece automatizarse y cuál necesita primero una regla más clara.
Una idea para seguir pensando.
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